viernes, 11 de abril de 2014

Shiro Ishii, el loco de oriente



Hoy vengo a hablaros de un personaje que, si bien no es muy conocido en occidente, debería ser el hombre de referencia, junto a Josef Mengele, en el tema de las atrocidades cometidas en la Segunda Guerra Mundial. Como muchos ya habréis averiguado por el título, se trata de un miembro del imperio del Sol Naciente y, aunque su historia no empieza en 1939, sí es un símbolo que se convierte en el punto de referencia. Empecemos pues, nuestra historia.

Shiro Ishii nació el 25 de junio de 1892 en la prefectura De Chiba, al este de Japón. En su infancia y, pese a ser un perturbado, aprobó con nota todos sus estudios de medicina y, en 1922 fue nombrado médico en varios hospitales de Tokio. En 1928 realizó varios viajes a occidente donde se dedicó a estudiar los temas de la guerra bacteriológica y la química, al igual que sus efectos al usarse en la Gran Guerra de 1914, lo cual le fascinó. Lo horrible y que daría renombre a este personaje fueron sus experimentos en 1932 y la formación del escuadrón 731.

Una anécdota horrible y que pronto revelaría su pasión por el ser humano, fue su conferencia el 9 de febrero de 1939 en la que el príncipe, Yasuhito Chichibu, hermano del emperador Showa (conocido en occidente como Hirohito, Showa es su nombre póstumo) presenció varias vivisecciones y los presentes no hicieron otra cosa más que felicitarle por ello. El horror comenzó en 1940, cuando Ishii fue nombrado jefe de la sección de guerra bacteriológica, es decir, líder del escuadrón 731.

El escuadrón 731 era una inmensa infraestructura construida en las afueras de Harbin, en la China ocupada por los japoneses. La unidad era una actividad del imperio que debía mantenerse en secreto, por eso se justificaba su existencia diciendo que se trataba de una estación para el tratamiento de agua potable. En el año 1942 comenzó su actividad y, lo que algunos historiadores han denominado el holocausto asiático.
Prisioneros de origen chino, mongol o, incluso, ruso sufrirían la pesadilla de sus vidas y, desgraciadamente, no se detuvo ahí, usaron también población civil. Esta parte es la de los experimentos y, por lo tanto, si quiere dejar de leer no le culparé. En el primer departamento experimentaba con virus como el sida, la sífilis, gonorrea y otras enfermedades venéreas además de con la famosa peste negra. Estas enfermedades se les inoculaban a las personas, se les encerraba en celdas con paredes de cristal y se veían los efectos que producían. La anécdota más famosa es la inoculación de orina de caballo en los riñones de una mujer embarazada.

El mejor resultado si estabas en este escuadrón era que te dejaran morir, lo peor era a la gente que llevaban a la fuerza a los quirófanos, se les abría el estómago y se les movían los órganos de sitio (esto era lo preferido de Shiro Ishii, las famosas vivisecciones). No se les ponía morfina pues también se estudiaba cuánto podía aguantar una persona el dolor y, cosa aún peor, se usaba indiscriminadamente sobre recién nacidos, niños, adultos y ancianos, fuesen mujeres u hombres.  Si tenías la mala suerte de sobrevivir a una operación de este tipo, se te quitaba un órgano para ver cómo podías vivir sin él.


En este departamento se estudió también la gangrena. Se operaba mal a los pacientes de manera intencionada para ver la velocidad de descomposición y cuánto podía aguantar una persona sin recibir tratamiento alguno. El testimonio del médico Ken Yuasa afirma que más de mil personas sufrieron esto.
El otro departamento era el de pruebas de armamento. En este se utilizaban armas contra las personas, se les quemaba vivos con un lanzallamas para comprobar cuánto aguantaban en llamas y también para comprobar si morías quemado o te desmayabas por el dolor. Además se les arrojaba bombas para ver cuán efectivas eran.

Cuando la guerra tocaba a su fin, Japón, temiendo lo que se avecinaba, hizo destruir completamente el escuadrón 731 y, Shiro Ishii, mandó ejecutar a los prisioneros que aún seguían con vida. Sin embargo había demasiados testigos así que acabó por ser descubierto. Inmediatamente Ishii fue encarcelado, pero pasó algo abominable.

Tras ver los logros científicos de Shiro, que algunos historiadores afirman que aportó más a la ciencia que Mengele, el general Douglas MacArthur fue a interrogarse con él. En 1946 Ishii dijo que le entregaría todas las conclusiones que había conseguido durante la guerra si le otorgaba inmunidad diplomática, es escandaloso que el general MacArthur llegara a aceptar sabiendo todo lo que hizo este hombre.


Shiro Ishii murió el 9 de octubre de 1959 en Tokio. Se afirma que este cruel asesino fundó una clínica donde, sorprendentemente, atendía de forma gratuita a los pacientes. Su muerte fue debida a un cáncer de garganta, a los 67 años. Por desgracia, todo lo que he contado es absolutamente cierto.

Reseña de película

Una película que refleja este hecho es la de Los hombres detrás del Sol, de la cual podéis ver mi reseña aquí Shiro Ishii. Está publicada en el blog de Acción y cine, el cual lo llevan mi hermana Verónica y su amiga Raquel. Este blog está dedicado al cine y se aceptan las colaboraciones, desde sugerencias de un película que queréis ver reseñada hasta participaciones activas, es decir, escribir la reseña uno mismo. También he colaborado con otras reseñas en el blog como Troya, El Cid o Raza (película basada en la novela de Francisco Franco) entre otras.

Josep H.

viernes, 21 de marzo de 2014

Los Carbonarios

                                                           (Giuseppe Mazzini)

Carbonarios (carbonari en lengua italiana, "carboneros" en castellano) eran los miembros de una sociedad secreta denominada Carbonería, fundada en Nápoles durante los primeros años del siglo XIX en el contexto de la ocupación napoleónica de Italia (1805-1814) sobre valores nacionalistas y liberales. Su modelo organizativo y sus procedimientos conspirativos e insurreccionales la convirtieron en un modelo que se extendió mediante simpatizantes e imitadores por toda Italia, e incluso fuera de ella, especialmente en los países de Europa suroccidental y a partir de núcleos de italianos emigrados o exiliados (organizaciones similares se denominaron carbonarios en España, Carbonária en Portugal, o Charbonnerie en Francia); todo ello en el contexto histórico de los movimientos revolucionarios liberales de la primera mitad del siglo (revolución de 1820, revolución de 1830, revolución de 1848). En la segunda mitad del siglo XIX estos movimientos terminaron produciendo la unificación italiana (el Risorgimento), que culminó en 1870.
Su denominación se derivaba de la imitación del simbolismo y el ritual del gremio de los que preparaban y vendían el carbón; de un modo equivalente a como la masonería se identificaba con los gremios de la construcción.

Como en toda sociedad secreta, quien se inscribía en la Carbonería no podía conocer todas las finalidades de la organización en el momento de su adhesión. Se exigían juramentos de fidelidad y secreto, cuya contravención se castigaba con la muerte. La organización, de tipo jerárquico, era muy estricta: los núcleos locales. De lo demás se conoce poco con certeza, y el hecho que las fuentes historiográficas no proporcionen informaciones seguras es consecuencia, obviamente, de lo poco fiables que puede ser la documentación de actividades que sus propios miembros se esforzaban en mantener secreta, y que si era descubierta por la policía, podía tener como consecuencia la cárcel o incluso el patíbulo.

Con el nombre de Alta Vendita se publicaron en 1859, a iniciativa del papa Pío IX, unas presuntas instrucciones de la cúpula carbonaria para infiltrarse en la jerarquía vaticana.

Los adeptos de la Carbonería aspiraban sobre todo a la libertad política y a un gobierno constitucional. Pertenecientes en gran parte a la burguesía y a las clases sociales más elevadas, se habían dividido en dos sectores o logias: la civil, destinada a la protesta pacífica o a la propaganda, y la militar, destinada a las acciones armadas.

Muchas personalidades de la Italia del Risorgimento se adhirieron al movimiento, de manera explícita o implícita; como Silvio Pellico, Antonio Panizzi, Giuseppe Mazzini, Ciro Menotti, Piero Maroncelli, Carlo Bianco di San Jorioz o Federico Confalonieri.

Nacida inicialmente como forma de oposición a la política filo-napoleónica de Joaquín Murat, la Carbonería afilió a seguidores en Francia y en España, teniendo como objetivos las libertades políticas y la obtención de una constitución liberal en cada una de las naciones de Europa. Después de la caída de Murat, la lucha se dirigió contra el rey Fernando I de las Dos Sicilias, que tras ser repuesto en el trono gobernaba como un monarca absoluto, sin responder a las expectativas que los carbonarios habían puesto en una posible moderación del rey exiliado. El número de los carbonarios napolitanos crecía, en respuesta al descontento de la burguesía urbana de artesanos y comerciantes, perjudicados por la política borbónica, favorable a los grandes terratenientes.

La Carbonería se difundió también por el norte de Italia, sobre todo en Lombardía y Emilia-Romaña, gracias al esfuerzo de Filippo Buonarroti (que aunque no era carbonario, se identificó con el movimiento). Tras el Congreso de Viena de 1815 el movimiento asumió también un carácter patriótico y marcadamente anti-austriaco.

Los dirigentes de la Carbonería comenzaron a optar por acciones violentas con estrategias de tipo guerrillero. En cambio, su posicionamiento ideológico permaneció ambiguo: se declaraban a favor de la independencia y unificación italiana, pero sin concretar lo más mínimo la forma de gobierno que debería tener una Italia libre. Tal indefinición política de la Carbonería, que tuvo la virtud de permitir la unión de elementos tanto de la destra (derecha política) como de la sinistra (izquierda política) o del centro (centro político); se superó cuando, después de una larga serie de derrotas militares, la reflexión política de los carbonarios se centró en el problema de la libertad con una perspectiva más amplia.

1820-1821

La Carbonería pasó por primera vez de las palabras a los hechos en 1820 en Nápoles, organizando revueltas de carácter anti-absolutista y liberal-constitucional que se inspiraban en la sublevación de Rafael del Riego en España el primero de enero del mismo año (el pronunciamiento militar de Cabezas de San Juan, que restableció la vigencia de la Constitución de Cádiz y dio inicio al Trienio Liberal). Los oficiales Michele Morelli y Giuseppe Silvati (a los que se adhirieron generales pro-Murat, como Guglielmo Pepe) el primero de julio marcharon de Nola hacia Nápoles a la cabeza de sus regimientos de caballería. Atemorizado por la protesta, el rey Fernando I aceptó conceder una nueva carta magna, que esencialmente era la propia Constitución de Cádiz y la adopción de un parlamento.

                                                             (Rafael del Riego)

La victoria de la revolución napolitana, aunque parcial, causó mucha esperanza en la península. Los carbonarios piamonteses, guiados por Santorre de Santarosa, marcharon sobre Turín, capital del Reino de Cerdeña, y el 12 de marzo de 1821 obtuvieron la concesión de una constitución liberal. Sin embargo la Santa Alianza no toleró semejante desafío al absolutismo y a partir de febrero de 1821 envió un ejército al sur que derrotó a los insurrectos napolitanos, numéricamente inferiores y mal equipados. También en Piamonte el rey Carlos Alberto de Saboya, indeciso, cedió a las presiones de su hermano Carlos Félix y pidió la intervención militar de Austria: el 8 de abril el ejército de los Habsburgo derrotó a los revolucionarios. En cuestión de meses los movimientos de 1820 y 1821, desencadenados casi totalmente dentro de la Carbonería, podían declararse fracasados. Entre los principales dirigentes de la Carboneria, Morelli y Silvani fueron condenados a muerte; Pepe fue condenado al exilio; Confalonieri, Pellico y Maroncelli fueron encarcelados.

Movimientos de 1832 y fin de la carbonería.

Derrotados pero no aniquilados, los carbonarios participaron en 1830 en las jornadas revolucionarias de julio en París que entronizaron al rey liberal Luis Felipe I de Francia. Entusiasmados por la victoriosa sublevación parisina, también los carbonarios italianos tomaron las armas contra algunos estados centro-septentrionales, y en particular contra los Estados Pontificios y Módena.

En la capital emiliana Ciro Menotti fue el que tomó la iniciativa, intentado encontrar el soporte político para el duque Francisco IV de Módena, que fingió responder positivamente a cambio de la concesión del título de Rey de la Alta Italia. Sin embargo, el día anterior a la fecha marcada para la sublevación, el duque hizo arrestar a Menotti, y posteriormente, por sugerencia del estadista austriaco Klemens von Metternich, lo condenó a muerte, al igual que a otros aliados.

En los Estado Pontificios la revuelta comenzó en febrero de 1831. En las ciudades de Bolonia, Reggio Emilia, Imola, Faenza, Ancona, Ferrara y Parma estallaron sublevaciones populares lideradas por los carbonarios, que establecieron un gobierno provisional bajo la bandera tricolor que simbolizaba la unidad de Italia. Un cuerpo de milicia voluntario, que habría tenido el objetivo de marchar sobre Roma, fue masacrado por las tropas austriacas llamadas por el Papa Gregorio XVI, que repusieron su autoridad en estos territorios.

Esta derrota hizo entender a muchos carbonarios que militarmente, sobre todo solos, no podían imponerse contra Austria, una de las grandes potencias del viejo continente. Giuseppe Mazzini fundó una nueva sociedad secreta llamada Giovine Italia ("Joven Italia") en la que pasaron a militar muchos ex adherentes de la Carbonería. La antigua institución, ya casi sin defensores, cesó prácticamente de tener actividad, aunque mantuvo su existencia hasta 1848.

Llosenc

lunes, 10 de marzo de 2014

Piero Soderini, el Gonfaloniero de Florencia


Después de la aventura republicana de 3 años traída de la mano de Fray Girolamo Savonarola, la República de Florencia gozó de lo que en realidad era un gobierno republicano de la época (su modelo era semejante al veneciano) hasta 1512, cuando retornarían los Medici y volverían a instaurar ese teatro dinástico al que ellos llamaban República.

La figura del Dogo veneciano fue trasladada a Florencia con el nombre de Gonfaloniero (sería una especia de Presidente de la Republica en la actualidad). Es en este momento cuando aparece la figura de nuestro protagonista, porque en 1502 es elegido Gonfaloniero vitalicio, Piero Soderini elegido por sus conciudadanos por ser una persona honrada e imparcial que actuaba por la comunidad y no por su propio interés.

Procedente de una familia noble de Florencia, Soderini en 1493 fue elegido por Piero de Medici como embajador en Francia. No hay nada a destacar de su puesto como embajador ya que le tocó el periodo en el cual Florencia tuvo que aceptar una serie de condiciones puestas por el monarca francés Carlos VIII para que le dejaran paso ya que se dirigía a Nápoles. Estas medidas enfurecieron a los florentinos que acabaron echando del poder a Piero de Medici e instauraron una República teocrática a manos del ya nombrado Savonarola. Soderini huyó de la ciudad.

Volviendo a 1502, una vez pasados estos años turbulentos de la historia florentina, Piero se encargó de dotar de estabilidad a las instituciones y de reformar la República. Reformó el erario público con la introducción de la Décima (impuesto) y en la justicia estableció un Tribunal de la Rota.  Estableció en Florencia un sistema nacional de milicia el cual ayudó para no depender tanto de los mercenarios, un gesto aplaudido por Maquiavelo en los “Discursos sobre la Primera década de Tito Livio”, el cual apoyaba la creación de ejércitos nacionales. Es durante el gobierno de Piero Soderini donde el anteriormente nombrado Maquiavelo ejerció de funcionario dentro del gobierno florentino (embajador,  Canciller y Secretario de la Segunda Cancillería).

En 1509, Soderini y los ejércitos florentinos (con la colaboración de Francia) consiguen hacer caer Pisa, la cual se había revelado en 1494 contra el yugo florentino. Por desgracia para Piero, en 1512 el ejército francés de Francisco I se retiró de Italia (segunda invasión francesa a Italia) dejando sin apoyo a los florentinos. Un ejército español entra en Florencia y volvió a reponer a los Medici.

Piero Soderini se exilia en la ciudad de Ragusa hasta que con la elección de León X, curiosamente Medici, fue a parar a Roma ya que hasta después de su muerte (1522) no pudo volver a Florencia.

Tuvo un gobernante inteligente y necesario para el periodo que atravesaba Florencia pero tuvo la mala suerte de vivir una época en la cual los grandes reinos como el español, el sacro imperio o el francés hacían y deshacían a su antojo en Italia.


Tonet

lunes, 24 de febrero de 2014

Joseph Fouché, el político superviviente


Joseph Fouché (Le Pellerin, Francia, 21 de mayo de 1759 – Trieste, actualmente en Italia, 26 de diciembre de 1820), fue hijo de una humilde familia marinera. En su juventud, ingresó en el seminario como religioso de la Congregación del Oratorio donde comienza sus estudios y donde más tarde enseñará latín, matemáticas y física. Después de diez años abandona su cargo de profesor para entrar en la política.

Al estallar la Revolución, que apoyó con ardor, entra en la Asamblea Nacional, primero se adhiere a los girondinos, pero cuando estos van perdiendo su hegemonía, Fouché va desplazando sus preferencias hacia el lado más radical jacobino, convirtiéndose finalmente en miembro del Comité de Instrucción Pública y en defensor del voto para la ejecución de Luis XVI.

Durante la dictadura del Comité de Salud Pública fue uno de los representantes enviados a provincias para implantar el Terror, distinguiéndose por su celo en la campaña de descristianización y en la represión de Lyon (1793). De la forma más brutal, mata a miles de burgueses y adinerados, destacando por su actuación sanguinaria que le valdrá el apodo de “mitrailleur de Lyon”.

A su vuelta a París se tendrá que enfrentar a Robespierre, con quien sostuvo una gran enemistad debido a la proximidad de Hébert, a quien el líder jacobino veía con antipatía. Robespierre logró alejarlo del poder pero Fouché finalmente participa en el golpe de estado de Thermidor que puso fin a la Dictadura del Terror y su Comité (1794), enviando a Robespierre a la guillotina. Según Robespierre, fue el “cocinero de la conspiración”, pero, a pesar de esto, como acostumbró a hacer en su vida política, no estuvo en la Asamblea ni se le vio públicamente en los días de la caída de Robespierre, era un hombre que le gustaba entretejer en la oscuridad.

Con la llegada del Directorio, Fouché es encarcelado y perseguido por su colaboración en la etapa jacobina y tiene que esconderse durante tres años, durante los que vivió en la pobreza extrema, pero, usando una vez más su habilidad política, comienza a trabajar y a ganarse la confianza de Barras, al que ayuda a acabar con la “Conspiración de los Iguales”, un intento de derrocar el Directorio y establecer un nuevo régimen, promovido por Babeuf.  Esto le vale ser amnistiado y empleado como agente diplomático  del gobierno. En 1799 fue nombrado Ministro de la Policía. Después su puesto de director de la policía tejió por toda Francia una eficaz red de agentes, que puso al servicio del golpe de Estado que llevó al poder a Napoleón Bonaparte; éste formó inmediatamente un gobierno provisional con Fouché al frente de la policía.

Desde un comienzo, sin embargo, la relación con Napoleón I fue muy tensa. En general se reconoce que Fouché solía mostrarse muy dócil, y que su actitud era un tanto orgullosa y poco sumisa. En cualquier caso, los servicios de Fouché eran valiosos, y se mantuvo en el cargo hasta 1802 cuando, tras ser nombrado Senador, Napoleón le regaló unos dos millones de francos por haber resuelto la conspiración de Pichegrú y mandado a Fouché al retiro con todos los honores.

En el período que va de 1802 a 1804, Fouché vivió discretamente, amasando una fortuna que lo convirtió en el hombre más rico de Francia. Utilizó sus antiguos contactos para influir en el mercado bursátil, tanto empleando información privilegiada como manipulando el ánimo de los inversores. En 1804 Napoleón se corona emperador, lo cual causa un gran estupor en Francia y en Europa; temiendo por posibles conspiraciones, Napoleón se ve necesitado de los servicios de Fouché, quien vuelve al ministerio de policía. Cuando en 1808 Napoleón decide violar el derecho internacional e invadir España, su situación política vuelve a deteriorarse: muchos de sus ministros y consejeros se oponían a la maniobra, al considerarla peligrosa e ilegal, y al temerse conspiraciones, Fouché se demuestra valioso, destapando alguna de ellas.

En 1809, los ingleses sufren un descalabro militar muy importante gracias a una maniobra política de Fouché. Así, cuando las noticias de sus acciones llegan a Napoleón, éste se ve forzado a reconocer de nuevo su audacia y lo recompensa nombrándolo duque de Otranto. No obstante, Fouché perderá pronto el favor imperial: arguyendo un supuesto desembarco inglés en la Costa Azul, movilizará tropas en esa zona, por lo que será reprendido y reprimido por Napoleón.

Su caída definitiva del poder se produce en 1811 cuando el rey de Holanda, hermano de Napoleón, había sugerido a éste que Inglaterra estaba dispuesta a negociar la paz y se entablaron relaciones diplomáticas secretar para sondear al gobierno inglés, pero pronto Napoleón decidió no continuar con ellas. Sin embargo, Fouché decidió continuarlas en secreto pero se destapa el asunto y Napoleón expulsa a Fouché del gobierno. Tras una etapa de absurdos viajes por Italia, Napoleón lo nombra gobernador de iliria, y tras alargar su partida, Fouché sale para la capital, Liubliana, en 1812, donde, previendo la caída de Napoleón, organiza la evacuación francesa de la provincia.

Tras el fracaso de la invasión contra Rusia y la posterior Batalla de Leipzig, en la que es derrotado, cae el régimen napoleónico. Fouché corre a París, pero llega tarde, pues Talleyrand se ha hecho con el gobierno y ha instalado a los Borbones en el trono francés. El nuevo régimen no es indulgente con Fouché, que se tiene que retirar. Sin embargo, en 1814 Napoleón abandona su exilio en la isla de Elba y desembarca en Francia, viendo cómo cada pueblo y ciudad se le va sumando, de manera que Luis XVIII, impotente trata de convencer a Fouché de que asuma el puesto de ministro de Policía. Viendo que los Borbones están perdidos, Fouché  sugiere a Luis XVIII que huya a Gante, mientras él se quedará en París para hacerse cargo de la situación y conspirar contra Napoleón. A finales de 1814 llega Napoleón a París y comienza el “Imperio de los Cien Días”- Tras la derrota definitiva de Napoleón en la batalla de Waterloo; negoció el traspaso de poderes con los aliados y contribuyó al retorno de los Borbones manteniéndose como jefe de la policía en el gobierno de la monarquía restaurada, pero fue alejado aquel mismo año a la embajada francesa en Sajonia, debido a las protestas de los ultrarrealistas.

En 1816 fue destituido de su cargo diplomático, debido a una ley emitida en Francia para proscribir a los regicidas, y hubo de abandonar Sajonia para refugiarse en el Imperio Austríaco. Durante un tiempo residió en Linz y posteriormente se trasladó a Trieste, donde falleció en 1820.

La carrera política de Fouché se caracterizó, sobre todo, por su habilidad para asegurarse su propia supervivencia y por mantenerse en el poder a toda costa en una de las etapas de mayor turbulencia política de la historia de Francia. Audaz, frío e impenetrable, Fouché no tenía una sola personalidad, sino muchas que usaba con habilidad para ganarse el favor de los cambiantes dirigentes. Fouché no destacaba por su presencia en la vida pública, no era de los que hablaban a voces en las tribunas ni los proclamaban discursos grandiosos, más bien actuaba por detrás moviendo los hilos de la política con movimientos silenciosos e inapreciables a simple vista.

Sin duda, Joseph Fouché es uno de los tanto personajes olvidados por la Historia sin los cuales, el mundo hoy no sería lo que es, un político hábil y astuto cuyo único ideal irrompible era el interés propio, una filosofía política que, lamentablemente, se encuentra en auge en nuestros tiempos.


Marcos.

martes, 11 de febrero de 2014

Especial Primera Guerra Mundial - La escuadrilla Lafayette


En este blog normalmente  hacemos artículos relacionados con una sola persona,  hoy es diferente ya que trataremos sobre un grupo de voluntarios estadounidenses que lucharon en los cielos de Europa durante la Primera Guerra Mundial.

La Gran Guerra fue el punto de partida donde se empezaron a utilizar aviones no sólo en misión de reconcomiendo, sino para batallas aéreas. Famosos fueron los Ases de la aviación (tenían en su lista más de cinco derribos enemigos) como Adolphe Pegoud, el  Barón Rojo o Billy Bishop entre muchos otros. Es en este período cuando nace la Escuadrilla Lafayette, estadounidenses voluntarios al servicio de la República Francesa.

En Luxeuil, en el año 1916, antes de que Estados Unidos entrara en el conflicto, se constituyó la  Escadrille Américaine (nº 124). El nombre cambiaria debido a las protestas de los alemanes, ya que Estados Unidos en ese momento era una nación neutral y es en este momento cuando toman el nombre de Escuadrilla Lafayette.

El Teniente Coronel  francés Georges Thenault fue el comandante de esta escuadrilla, un líder muy respetado dentro de la escuadrilla. Aparte del comandante, todo lo demás también era francés (aviones, uniformes…).

                                                               (Georges Thenault)

La escuadrilla fue mandada a  Bar-le-Duc posicionándolos cerca de donde estaba el combate.  Durante su estancia allí, subidos en sus  Nieuport y Spad, participaron en una de las batallas más importantes de la Primera Guerra Mundial, la batalla de Verdún.

Raoul Lufbery  un francés nacido en Estados Unidos fue el primer As que tuvo la escuadrilla. Raoul, aunque no lo inventó, popularizó el “Lufbery circle” una táctica defensiva. La primera baja fue la de  Victor Chapman, derribado en Douaumont.

                                                                (Raoul Lufbery)

Volvieron a Luxeuil,  dos murieron  Rockwell y uno de los fundadores de la escuadrilla Norman Prince.  Aun teniendo bajas, los pilotos siempre se reponían debido a su popularidad fueron muchos los que se quisieron alistar a este escuadrón de aviación o a otros similares.
                                                                (Norman Prince)

En 1918, este escuadrón fue disuelto y sus miembros pasaron al 103d Aero Squadron estadounidense,  la mayoría de los veteranos se dedicaron a instruir a los nuevos pilotos. Antes del armisticio de noviembre de 1918 este escuadrón causó 45 bajas (para la época hablamos de bastantes).

                                                            (Escuadrilla Lafayette)

En 2006, se estrenó en los cines “Flyboys: héroes del aire” como homenaje a estos hombres que lucharon en la Primera Guerra Mundial.

Tonet

jueves, 6 de febrero de 2014

Especial Primera Guerra Mundial - Alfred von Schlieffen


Alfred Graf von Schlieffen (1833-1913) fue un noble y militar alemán responsable del plan de invasión de Francia a través de Bélgica que lleva su nombre. Ingresó en el ejército prusiano en 1854, participando en la Guerra de las Siete Semanas (1866) y la Guerra francoprusiana (1870-1871). Entre 1876 y 1884 fue comandante de los ulanos (cuerpo de caballería de origen polaco) y finalmente, en 1884, fue nombrado jefe del Estado Mayor del Segundo Reich.

Ya como jefe del Estado Mayor, y en un contexto de creciente belicismo entre las grandes potencias (la Triple Entente y la Triple Alianza se originan en el último cuarto del XIX), von Schlieffen comienza a estudiar una ofensiva sobre los aliados en caso de guerra. Estos estudios culminan con el “Plan Schlieffen” en 1906.

En caso de guerra, Alemania había de hacer frente a dos potencias por sus flancos oriental (Rusia) y occidental (Francia). Debido a la gran extensión de Rusia y la imposibilidad de derrotarla en una guerra corta, Schlieffen decide centrarse en Francia, de una extensión mucho menor, y, concretamente, la zona entre París y Bélgica, el corazón de Francia. Así, decide que se destinen la mayoría de las divisiones al frente occidental, guarneciendo el oriental con unas pocas divisiones. Además, inspirándose en la estrategia del gran Aníbal en la batalla de Cannae, diseña un plan por el cual destina muchas de las divisiones alemanas del frente occidental en el flanco derecho, que habría de invadir Bélgica, país neutral, y marchar hacia París y atacar al ejército francés en una “batalla total” lejos de las fortificaciones de la frontera renana.


Finalmente, von Schlieffen se retiró en 1906, siendo sustituido como jefe del Estado Mayor  Helmuth Johan von Moltke, y fue nombrado mariscal en 1911, falleciendo en Berlín dos años después. Su sucesor, reticente a dejar la zona nuclear de la nobleza prusiana (los Junker) y de la propia dinastía imperial, decidió modificar el plan destinando más divisiones al frente oriental, cosa que fue un error. Al iniciarse la guerra, los alemanes encontraron una gran resistencia en la batalla del Marne (1914), iniciándose la guerra de trincheras y alargando la guerra aunque, irónicamente, el frente oriental obtuvo una victoria aplastante sobre los rusos en la batalla de Tannenberg.

Buesa

lunes, 3 de febrero de 2014

Especial Primera Guerra Mundial - Gavrilo Princip


 En la Europa de principios del siglo XX se notaba un ambiente tenso, todas las principales potencias europeas habían iniciado una carrera armamentística bastante fuerte que presagiaba  lo peor. Todos los mecanismos de la bomba estaban bien montados y faltaba alguien que encendiera la mecha. El portador del mechero fue Gavrilo Princip, un joven bosnio que, pistola en mano, en 1914 disparó y asesinó al archiduque Francisco Fernando de Austria, activando así la bomba que daría paso a la Iª Guerra Mundial.

Gavrilo Princip, nació en Obljaj (actual Bosnia y Herzegovina) en 1894. La familia Princip era pobre y de los nueve hijos que tuvieron sólo 3 sobrevivieron (seis muriendo en la infancia). Aunque Gavrilo sobrevivió sí que es cierto que tenía una mala salud, lo que le convertía en una personal débil.

En 1912, se une a un movimiento formado por estudiantes llamado “Miada Bosna” (Joven Bosnia). Esta organización era un movimiento juvenil revolucionario de liberación formada por nacionalistas Serbios que deseaban la unión de todos los pueblos de los Balcanes. Este movimiento revolucionario tuvo como influencias una variedad de ideas, movimientos y eventos; como el romanticismo alemán, el anarquismo, el socialismo revolucionario ruso, Dostoievski,  Nietzsche, y la batalla de Kosovo  (1389). La organización intensificó sus movimientos cuando en 1908 Bosnia y Herzegovina se anexiono definitivamente como provincia imperial austro-húngara. 

Joven Bosnia se convirtió en una organización anexa a La Mano Negra. Unificación o Muerte, también llamada Mano Negra, era una organización secreta serbia de carácter terrorista, con un fuerte nacionalismo serbio formada por militares.  Su idea era la misma que Joven Bosnia, la unión de todos en un estado (la Gran Serbia) y eso les llevaría a tener problemas con Austria-Hungría ya que se habían anexionado Bosnia. La mayoría de sus miembros fueron participantes del Golpe de Estado de 1903 acabando con el Rey serbio Alejandro. Este golpe de estado produjo un cambio de dinastía, de modelo político y de orientación en política internacional. El líder de esta organización era Dragutin Dimitrijević.

                                                 (Sello de la Mano negra y Dragutin Dimitrijević)

La idea de la Mano Negra era el de reavivar el espíritu revolucionario bosnio y se pusieron sobre la mesa una serie de austro-húngaros entre los que estaban el propio hijo del Emperador. La elección fue asesinar al gobernador de Bosnia  Oskar Potiorek. Poco antes de que se llevara el plan a cabo se canceló y se cambió de objetivo, el elegido ahora era Francisco Fernando, heredero al trono austro-húngaro, el cual iba a ir a Bosnia.

Gavrilo Princip, aunque era un miembro no activo debido a su mal estado de salud, consiguió meterse dentro de la conspiración para asesinar a Francisco Fernando.

El 28 de Junio de 1914 estaba todo preparado en Sarajevo.  El primer intento de ataque a la comitiva fracasó, la bomba no se activó. El segundo intento también fue un fracaso, el atacante lanzó una bomba pero revotó e hizo explosionar el coche que iba detrás, rápidamente se tomó una pastilla de cianuro y se tiró al rio. La pastilla estaba en mal estado y la vomitó, siendo detenido. La comitiva se aceleró y el plan quedaba de momento en el aire.

Cuando el heredero llegó al ayuntamiento le dijo al alcalde:

“Señor alcalde, vine aquí para hacer una visita y me lanzaron una bomba. ¡Es ultrajante!”

Una vez calmado Francisco Fernando, canceló su agenda para ir al hospital a visitar a los heridos.
Gavrilo, cuando se enteró del fracaso del atentado, fue a una tienda que tenía próxima y desde allí avistó el vehículo imperial  maniobrando cerca del Puente Latino.  Gavrilo fue rápidamente y en el momento en el que el vehículo tiró marcha atrás disparó dando en el cuello a Francisco Fernando y en el abdomen a su mujer. Intentó tomarse una pastilla de cianuro pero fracasó y fue arrestado. El heredero, junto a su mujer, fallecía poco tiempo después.


Esto dio inicio a la Crisis de Julio o Crisis de Sarajevo, que al no resolverse de manera pacífica encendió los mecanismos de alianzas dando inició a la Iª Guerra Mundial.

Todos los miembros del atentado fueron encarcelados. Gavrilo, debido a su edad, se salvó de la pena de muerte pero fue enviado a la fortaleza de Terezín.  Cuando lo estaban trasladando dijo:

“No es necesario que me lleven a otra prisión. Mi vida ya se acaba. Sugiero que me claven en una cruz y me quemen vivo. Mi cuerpo en llamas será una antorcha que guíe a mi pueblo por el camino de la libertad.”


Su estancia en prisión agravó su salud y en 1918 fallecía de tuberculosis con 23 años. Para algunos eslavos es considerado como un héroe.

Tonet